Berto es periodista con más de 12 años de carrera escribiendo para medios de comunicación en América Latina y Europa sobre temas que van desde la gambling, videojuegos, juegos de casino y criptomonedas, hasta temas tecnológicos. Venezolano, graduado en la Universidad Santa María de Caracas, con especialización de redacción, corrección y edición de textos periodísticos. Aunado a eso, ha trabajado como corrector de estilo, periodista y editor tanto en América Latina como en Europa.
La Administración Federal de Aviación lanzó una campaña dirigida a jugadores de videojuegos (gamers), al considerar que algunas de sus habilidades pueden trasladarse al trabajo de un controlador aéreo.
Pasar horas frente a una pantalla, tomar decisiones en segundos y coordinar varias acciones simultáneamente podría convertirse en algo más que una afición. La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos, conocida como FAA, ha decidido buscar entre los jugadores de videojuegos a parte de su próxima generación de controladores aéreos.
La iniciativa forma parte de una campaña de contratación diseñada para atraer a adultos jóvenes a una profesión que enfrenta importantes problemas de personal. La agencia considera que muchos jugadores ya han desarrollado capacidades cognitivas que pueden resultar útiles para gestionar el movimiento de los aviones.
Esto no significa que una buena clasificación en Fortnite, Call of Duty o en cualquier título competitivo sea suficiente para conseguir el empleo. Los candidatos deben superar pruebas de aptitud, evaluaciones médicas, verificaciones de seguridad y un extenso proceso de formación antes de poder trabajar en una torre de control.
¿Por qué la FAA buscó jugadores?
La campaña fue presentada por el Departamento de Transporte y la FAA el 10 de abril de 2026. Su estrategia se basa en una idea sencilla: algunas de las aptitudes necesarias para destacar en los videojuegos también se requieren en el trabajo de un controlador aéreo.

Entre ellas se encuentran la capacidad de realizar varias tareas simultáneamente, mantener la concentración, interpretar rápidamente la información visual, resolver problemas y comprender la posición de distintos objetos en un espacio.
La FAA también menciona el pensamiento estratégico y las funciones cognitivas avanzadas como características importantes. Estas competencias son especialmente valiosas cuando una persona debe supervisar numerosos vuelos, comunicarse con pilotos y reaccionar a cambios inesperados sin perder de vista la seguridad.
El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, explicó que la forma de encontrar nuevos profesionales debía adaptarse a los intereses de las generaciones más jóvenes. Según el organismo, entrevistas a controladores que abandonaron el puesto revelaron que algunos consideraban los videojuegos una influencia positiva en su rapidez mental y en su capacidad para gestionar situaciones complejas.
Los videojuegos no sustituyen la preparación
Aunque la campaña utiliza expresiones propias del mundo gamer y presenta el empleo como una oportunidad para “subir de nivel”, el proceso de selección está lejos de parecerse a una partida.
Los aspirantes deben ser ciudadanos estadounidenses, hablar inglés con fluidez y tener menos de 31 años al presentar su solicitud. No es obligatorio contar con un título universitario tradicional, pero sí cumplir los requisitos laborales o educativos establecidos en cada convocatoria.
El siguiente paso consiste en aprobar el Air Traffic Skills Assessment, conocido como ATSA. Se trata de una evaluación computarizada de aproximadamente tres horas y media que evalúa las capacidades cognitivas y la aptitud del candidato para ejercer la profesión.
Quienes consiguen avanzar también deben pasar controles de antecedentes, pruebas de drogas, exámenes médicos y una evaluación psicológica. Posteriormente, comienzan una formación intensiva en la Academia de la FAA, ubicada en Oklahoma City.
Después de graduarse, los futuros controladores necesitan entre uno y tres años de experiencia supervisada para obtener la certificación profesional completa. Por tanto, ser hábil con un mando o un teclado puede ayudar a despertar el interés de la agencia, pero no reduce las exigencias de una profesión directamente vinculada a la seguridad aérea.
La campaña consiguió miles de solicitudes
La respuesta inicial superó las expectativas de las autoridades. Durante las primeras 13 horas de la convocatoria abierta el 17 de abril, la FAA recibió 8.004 solicitudes, lo que representó un ritmo aproximado de 10 solicitudes por minuto.
De ese total, 7.252 personas cumplían con las condiciones básicas para continuar en el proceso. Sin embargo, todas ellas todavía debían completar las evaluaciones y etapas de formación correspondientes.
Duffy aseguró que la estrategia surgió tras consultar a un grupo de controladores en activo y descubrir que muchos de ellos jugaban videojuegos. Para el funcionario, estar acostumbrado a observar una pantalla, comunicarse con otras personas y procesar diferentes estímulos simultáneamente guarda ciertas similitudes con la dinámica de una torre de control.
La convocatoria de abril ya figura como cerrada en la página oficial de contratación. No obstante, su resultado demuestra que presentar la profesión mediante códigos cercanos a la cultura gamer despertó el interés de miles de jóvenes.
Un salario que puede superar los 155.000 dólares
La remuneración es otro de los principales argumentos utilizados por la FAA. Durante la formación en la academia, los participantes reciben un pago de 22,61 dólares por hora, además de cobertura médica y ayuda para el alojamiento.
De acuerdo con la información promocional de la agencia, un controlador certificado puede alcanzar unos ingresos medios superiores a los 155.000 dólares anuales durante los tres años posteriores a su graduación. El salario final depende de factores como la experiencia, el lugar de trabajo y la complejidad de las instalaciones asignadas.
La carrera también incluye beneficios federales y condiciones especiales de jubilación. Sin embargo, estas ventajas van acompañadas de turnos cambiantes, una elevada carga de responsabilidad y la necesidad de mantener la concentración en situaciones potencialmente críticas.
Estados Unidos necesita más controladores aéreos
La búsqueda de gamers responde a un problema más amplio. Estados Unidos lleva años intentando ampliar su plantilla de controladores para atender el crecimiento del tráfico aéreo y reducir la presión sobre los controladores actuales.
Entre 2015 y 2024, la cantidad de vuelos gestionados por el sistema estadounidense aumentó alrededor de un 10 %, hasta llegar a 30,8 millones de operaciones. Durante ese mismo periodo, el número de profesionales disponibles no creció al mismo ritmo.
La falta de personal ha obligado a algunos controladores a realizar horas extra y trabajar hasta seis días por semana. A esto se suma la dificultad de completar la formación, ya que no todos los aspirantes que ingresan en la academia consiguen obtener la certificación definitiva.
La FAA informó que su plantilla de controladores alcanzó las 14.264 personas durante el año fiscal 2024. En ese mismo periodo, contrató a 1.811 nuevos profesionales y acumuló más de 5.700 incorporaciones en los cinco años anteriores.
Jugar puede ayudar, pero no garantiza el puesto
La nueva campaña no convierte los videojuegos en una acreditación profesional ni permite que cualquier gamer pase directamente a controlar aviones. Su verdadero objetivo es identificar a personas que posiblemente ya estén acostumbradas a manejar información visual, a comunicarse bajo presión y a tomar decisiones rápidas.
La FAA ha utilizado el lenguaje y la estética del gaming para presentar una carrera que muchos jóvenes probablemente no habían considerado. El enorme volumen de solicitudes iniciales sugiere que la estrategia funcionó, al menos como herramienta de captación.
Para los jugadores estadounidenses menores de 31 años, el mensaje es claro: determinadas habilidades desarrolladas frente a una pantalla pueden tener aplicaciones profesionales inesperadas. Sin embargo, cambiar una partida competitiva por una torre de control requiere años de entrenamiento, evaluaciones rigurosas y la responsabilidad de proteger diariamente a millones de pasajeros.